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UN LIBRO QUE POR FIN VERÁ LA LUZ

En el año 2001, Manuel Carmona Rodríguez, como el 99’99 de los béticos era un loperista convencido por lo que “Don Manuel” había hecho por el Betis. Por ello, escribió este libro cuyo prólogo fue original del inolvidable José María de la Concha. Por razones administrativas, se suspendió su publicación. Desde entonces, muchos aficionados se han interesado por la adquisición de la obra sin que pudieran cumplir sus deseos de adquirirla. Una vez cumplidos los citados imponderables, los desagradables hechos que desembocaron con la marcha de Manuel Ruiz de Lopera, muchos de los que no fueron capaces de desembolsar algunos millones de pesetas para evitar la desaparición del Real Betis Balompié y, otros antecesores de los mismos, la emprendieron contra el empresario de la calle Jabugo, acusándole de haber esquilmado a nuestra SAD muchos millones de euros.

Una vez transcurridos los meses en los que prevalecieron las causas por las que el libro no pudo ver la luz, sobrevino el nuevo maremágnum en el que nuestro Betis se vio envuelto. Por consiguiente, Manuel Carmona, ante el enrarecido ambiente y el clima de violencia impuesto por la oposición, que se cernía sobre la actualidad bética, como era lo más razonable, decidió esperar hasta que la Justicia de definiera para cerrar la obra. Pero, como el caso, que aún anda coleando, el autor de esta obra ha llegado a la conclusión de publicarla para que la misma, testigo de una época muy concreta, no quede en el ostracismo y refresque la memoria de los olvidadizos que hay en todas partes. Falta por conocerse lo más importante, como es la palabra final de la Justicia, lo que frena que a la historia que se relata en "Manuel Ruiz de Lopera, un presidente de leyenda", pueda colocársele la palabra "FIN". Lo que contribuye a certificar que mientras no llegue ese momento habrá imputados y denunciados, pero no culpables.

En aquella oportunidad incluso el grupo de de leguleyos que se constituyeron en la Junta de Juristas Béticos, una de las agrupaciones que denunciaron a Ruiz de Lopera ante los tribunales de Justicia, se ciscaron con toda impu-

nidad en la presunción de inocencia que corresponde a toda persona que es denunciada hasta cuando no sea juzgada y condenada por un tribunal. Sin olvidar, por supuesto, el denigrante papel protagonizado por la casi totalidad de los medios de comunicación sevillanos que, como sus más feroces enemigos, condenaron a Lopera sin esperar a que se celebrara el correspondiente juicio. Inadmisibles fueron también las mentiras de los del falso “¡Viva el Betis libre!”, pese a que tales antiloperistas sabían que nuestra SAD tenía y sigue teniendo más “caenas” que Charlton Heston cuando fue condenado a galeras en “Ben Hur”. Porque, si el Betis es tan libre como ellos decían, ¿por qué no han sido capaces de evitar entre unos y otros que nuestra SAD continúe pendiente abajo hasta el abismo?

Por aquella lucha fraticida y cainita que se entabló en el Real Betis Balompié y que aún no ha concluido, Manuel Carmona desechó la posibilidad de publicar este libro. El tiempo transcurrió sin que una jueza, muy valiente es verdad, no ha terminado de instruir aún la causa por falta de tiempo. ¿Y también de jueces? ¿Por qué unos y unas tanto y otros y otras tan poco? Dijo alguien en cierta ocasión que: "El tiempo sólo es tardanza de lo que está por venir". Esa frase lo resume todo sobre la larga espera del caso que estamos comentando. Pero, ítem más, es que se dio el caso de que muchos béticos que no eran aceptados en las altas esferas de la oposición asintieron a realizar el trabajo sucio que entraba de lleno en el terreno del terrorismo. Al menos, copiaron las malignas tácticas puestas en práctica por los grupos que están enfrentados con lo establecido.

Versus colocación de pasquines con los rostros de responsables del Club sobre una diana de tiro; amenazas contra la integridad física de los representantes del Club, y la utilización de las bazofias de unos foros de ciertas páginas web intoxicadoras e inductoras a tan condenables actitudes, con la publicación de que conocían donde vivían los miembros del Consejo de Administración, y a qué colegio asistían sus hijos. Y ni una sola palabra de censura recibieron semejante tipo de inadmisibles actuaciones de la renombrada Liga de Juristas Béticos, cuyos componentes eran los más llamados a poner las cosas en su sitio en esa tipo de procedimientos.

Cierto es que, pese a lo relatado, este libro pudo ver la luz mucho antes si su autor hubiera querido. Así lo demuestra que, desde el momento en que los hechos administrativos desaparecieron como inconveniente, Manuel Carmona recibió propuesta de varias editoriales, para publicar el libro. Sin embargo, el historiador bético ni siquiera puso precio a su obra para que algo así tuviera lugar. A todos los interesados respondió con una negativa, porque esperaba para ampliarla y publicarla a que la Justicia dijera la última palabra. Empero como el proceso judicial tardaba tanto en concluir y no está de mal que el escritor hurgue de tanto en tanto en la memoria histórica de lo que en cuestión de sentimientos le interesa, y ente sucedido existen circunstancias que no se deben olvidar, Manuel Carmona ha respondido favorablemente a la propuesta que le ha realizado el grupo que está divulgando todo lo que queda por editar y publicar de lo que resta por dar a la luz de su obra bética al completo.

Con ese modo de actuar, Manuel Carmona, al permitir que el libro sea puesto a disposición de los aficionados mucho antes de lo que se pensaba, ha querido premiar la esforzada y altruista labor de ese grupo de béticos que, ni decir tiene, han recibido la referida respuesta con una profunda satisfacción y orgullo. Sin duda, es bien sabido, que cuando hay que llevar a la práctica empresas para las que hace falta mucho dinero y no se cuenta con ayuda económica de ningún tipo, hay que quitar de aquí, poner allí y obtener los fondos necesarios atajando por el camino más corto y provechoso. Y la cantidad de peticiones que con el paso de los años le han llegado al autor para la adquisición de la obra, habla por sí sola de la expectación que creará el anuncio de su próxima publicación.

Ni que decir tiene que desde este espacio nos alegramos doblemente por dar la espectacular noticia. Por un lado, por ser nosotros los afortunados de haber conseguido tal permiso, por otro de que el mejor historiador bético de todos los tiempos, haya querido premiar la labor que nos encontramos realizando con la publicación de su Enciclopedia bética en unos momentos tan difíciles para su salud, a causa del pésimo estado que ésta atraviesa desde hace varios años. El acuerdo a que hemos llegado con nuestro admirado Manuel Carmona, ha consistido en publicar el libro tal como se cerró en el 2001 y, si es posible, llegado el momento editar una segunda parte en la que se dé cuenta de lo que la Justicia resuelva sobre los argumentos que apoyen o desautoricen a las denuncias presentadas contra el señor Ruiz de Lopera por las tres entidades que las interpusieron.

La aparición de este libro tendrá lugar tras la aparición del Tommo II de la Enciclopedia.


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